Por
Uriel Cardona Martínez
Medellín
Construir vivienda no es solo pegar ladrillo. Para ello, se requiere personal calificado, que cada vez escasea más en Medellín.
Y
es que es tanto el auge de este sector que las empresas constructoras
se están viendo en apuros para cumplir con la entrega a tiempo de las
obras por la falta de personal calificado en áreas como la mampostería,
interpretación de planos, revoques, enchapes, estructuras en concreto
reforzado y en instalaciones eléctricas.
La voz de alarma la dio
el gerente de Camacol Antioquia, Eduardo Loaiza, quien manifestó que el
sector no estaba preparado para el repunte de la construcción en el
último año.
En Antioquia, dijo, se adelantan 616 proyectos
comerciales, industriales y de vivienda, sin contar las obras de
colegios, de escuelas, de sedes de gobierno y de vías.
En el
país, por su parte, hay 2.250 proyectos de construcción en marcha y las
licencias e inicio de obras suman más de 17 millones de metros
cuadrados, superando incluso las cifras de 1994, hasta ahora el mejor
año.
¿Dónde está el déficit?
Loaiza es claro
al señalar que, además de la falta de tierras para construir en
Medellín por limitación física y topográfica, hay déficit de maquinaria
y equipo y la recuperación del sector se ha tenido que atender con
maquinaria en un 70 por ciento de segunda.
En este campo se adelanta un proceso de renovación, en especial, con equipos adquiridos a través del sistema de leasing.
En algunas ocasiones hay que esperar turnos de un mes para poder hacer el movimiento de tierras.
Eso, anotó el gerente de Camacol, represa las obras y encarece ese insumo.
Pero el gran escollo está en la mano de obra calificada, tanto de profesionales como en el campo operativo.
Quienes
construyen con estructuras metálicas señalan que hay déficit de
soldadores buenos, con conocimiento y capacitados para ese trabajo.
También faltan mamposteros, los cuales se están trayendo de Bogotá porque en Medellín todos están ocupados.
En
instalaciones eléctricas no hay personal capacitado con las nuevas
normas, donde las exigencias son mayores, pues cada red, ya sea de
televisión, de teléfonos o de energía debe ir por el tubo respectivo.
Igualmente,
se necesitan almacenistas con conocimiento de computadores, teniendo en
cuenta que los inventarios ya están sistematizados.
Antes, esta labor se le encomendaba a una persona de confianza, pero ya no es suficiente.
La
otra situación que viven los constructores es la poca capacitación de
los subcontratistas para administrar personal y le están dejando esta
labor a los ingenieros y residentes de obra.
Alianza con el Sena
Para
atender esta situación, Camacol cuenta con el apoyo del Sena, a través
del Centro para el Desarrollo del Hábitat y la Construcción, el cual
ofrece cursos cortos y carreras medias en este campo.
Nhora
Judith Hernández, subdirectora de dicho Centro, cuenta que en la
actualidad están formando 2.700 personas como tecnólogas de la
construcción, en topografía, en redes y como oficiales calificados.
Además,
dada la emergencia que vive el sector por la falta de personal
calificado, se adelantan programas de capacitación en el sitio de las
obras.
Se trata del POA (Programa de Oficiales en Ascenso), el
cual consiste en la cualificación de personal que trabaja en el sector
de la construcción, donde el facilitador del Sena se desplaza hasta la
obra o sitio de trabajo para desarrollar la formación concertada con la
empresa.
Con este programa atiende a cerca de 20 empresas para
trabajadores del nivel 4 y 5 de la pirámide ocupacional; es decir,
ayudantes y operarios.
Para los trabajadores empíricos y que
durante muchos años han desempeñado su labor, el Sena y Camacol
adelantan el programa de certificación por competencias laborales.
En noviembre certificarán a 700 trabajadores en mampostería, plomería, enchapes y concreto.
La entidad también participa en convenios de formación continua para mandos medios y directivos del sector.
La opinión
“Es
notable la falta de personal calificado en las obras, por la cantidad
de proyectos que hay en marcha. Por ejemplo, de 100 maestros de obra
que se necesitan en un proyecto determinado, se encuentran 60”.
Carlos Giovanni Uribe, ingeniero de obra Premium Plaza.
“De pronto sí puede faltar gente con conocimientos para la cantidad
de obras que hay. De todas maneras, a un trabajador uno le explica y él
aprende. El alumno aprende de acuerdo con el profesor y uno trata de
enseñar”.
Fernando Garavito, maestro de obra.
“Cada quien se dedica a lo suyo y hay que ser profesional en lo que
hace. Aprendí con un oficial y así hay muchos de los obreros que uno
conoce. Puede que sí falte personal pero es porque hay que enseñarle”.
Hernán Moreno, electricista en obra.
“Con tanta construcción que hay sí hace falta mano de obra
calificada. Aquí llega gente con conocimientos muy básicos y dicen que
son oficiales, pero va una a ver el trabajo que hacen, y no saben nada
de lo que cuentan”.
Maricela Martínez Bravo, inspectora de seguridad de obra.
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